Chulilla, la más pura serranía valenciana

La Serranía del Turia –también es conocida como Los Serranos, el Alto Turia o La Serranía- es una de las comarcas más emblemáticas de la Comunidad Valenciana. Encuadrada en la provincia de Valencia, son el curso alto del río Turia y sus terrenos colindantes los que se encargan de delimitar su extensión. Diecinueve son los municipios que comprende la Serranía del Turia, con Chelva como la más extensa y con Villar del Arzobispo como la más poblada y la que goza de mayor densidad de población.

Pero entre los municipios de La Serranía hay uno que no debemos dejar pasar por alto sin citarlo, Chulilla. Con este simpático nombre, Chulilla está habitada por menos de un millar de habitantes, pero esto no es óbice para que goce de una riqueza y un atractivo sin parangón.

Ya desde lo lejos podrá verse cómo este pueblo se sitúa en la falda de un alto promontorio; la belleza de las casas asomando al precipicio y colgando prácticamente de la montaña es enorme. El castillo árabe  sigue exhibiendo sus torreones de antaño y la muralla que protegía a la población. Y es que Chulilla era y sigue siendo un pueblo prácticamente inexpugnable, pues a lo extremadamente escarpado de su ubicación y a la muralla que posee hay que añadirle el majestuoso cañón que se forma ante el paso del propio río Turia.

La verdad es que impacta en primera instancia contemplar cómo Chulilla se encuentra en una especie de equilibrio geográfico sobre una meseta caliza. El pueblo está construido en su mayoría sobre terreno cretácico y los pinos carrascos son lo imperante en el paisaje colindante. A pesar de ser relativamente pequeño, Chulilla cuenta en su término municipal con distintos núcleos de población, como son la Urbanización Santa Bárbara, La Ermita, la Bodega Vanacloig y el Balneario de Fuencaliente.